La llamada del cieloPRÓLOGO: La llamada del cielo.-Ah, este mundo... Aquella mañana soplaba un fortísimo viento del oeste, lo suficientemente fuerte como para tambalear a las grandes Calófilas. Con sus casi veinte metros de altura, estos árboles de hoja perenne y corteza oscura se hallaban entre los habitantes más venerados de la isla. Sus hojas cilíndricas, no más grandes que la palma de una mano, poseían propiedades medicinales. Y esa era sin duda una de las razones que hacían de estos árboles unos seres tan venerables. -...Nunca dejará de sorprenderme. Roen acarició el tronco con sua